MARIO, UN MAGO SIN MAGIA
Durante parte de la semana
pasada estuvimos creando unos cuentos que tuviesen un toque de humor. Como
sabéis, no ha sido una tarea fácil, pero ganas y empeño por hacerlo bien no han
faltado.
Y prueba de ello, es el
bonito y gracioso cuento que ha inventado una de vuestras compañeras. Has hecho
un gran esfuerzo por darle sentido a tu historia, ordenarla, revisar, dibujar,
imaginar… ¡ENHORABUENA!
Por ello, me gustaría
compartir con todos los compañeros y familiares esta curiosa historia a la que
me refiero.
“Mario, un mago sin magia”.
Érase una vez un hombre
llamado Mario, a quien le gustaba mucho la magia y pensaba que muy pronto sería
un gran mago. Se pasaba todo el día ensayando para actuar en el Gran concurso
de magia.
Cada día que pasaba estaba
más agotado, hasta que un día ocurrió una casualidad: había coincidido que su
hermana cogía una tarta de la nevera y Mario creyó que era él quien la había
puesto en la encimera de la cocina.
Entonces, se apuntó a un concurso de magia, con toda la ilusión del mundo. Pero en realidad, él no sabía
cómo hacer magia.
Mario ensayó en casa, aunque
empezó a desesperarse un poco. No entendía cómo no podía hacer magia, y decía:
-¡Cómo puede ser! Si antes
me había salido.
Más tarde lo volvió a
intentar, y otra vez, y otra… Pero no le salía y ya se estaba preocupando porque faltaba muy poco para el concurso. Entonces Mario pensó:
-Pero… ¿qué voy a hacer? Ya
no puedo quitarme, tengo que ir sí o sí.
Pasados unos días, llegó el
gran momento del concurso y Mario estaba muy nervioso sabiendo que él no
conseguía hacer magia.
El jurado llamó a Mario, se
acercó al escenario y gritó:
-¡Abradacadabra! ¡Pata de
cabra! ¡Quiero una tarta!
Pero no salió nada, Mario
salió corriendo del escenario y comprendió que el trabajo de mago no era para
él. Entonces, buscó un trabajo
que le gustaba mucho más. Él y su hermana fueron felices y comieron perdices.
Seguro que os ha gustado,
estaré encantado de recibir vuestros comentarios. Espero que paséis un buen domingo.